18 entidades reclaman que adaptar los edificios al calor sea una prioridad de la próxima legislatura

3 noviembre, 2026

•  La declaración conjunta impulsada por diversas asociaciones propone siete medidas concretas: ayudas específicas, indicadores territoriales, concienciación ciudadana, herramientas de planificación y mejoras fiscales para acelerar la adaptación del entorno construido.

•  El llamamiento coincide con la nueva agenda europea de vivienda: la recomendación asociada a la Ley de Vivienda Asequible pide integrar en los planes de vivienda la resiliencia frente al calor, las necesidades futuras de refrigeración y la renovación energética.

•  Tras el verano más cálido en España desde al menos 1869, las entidades respaldan una jerarquía de refrigeración que priorice reducir primero la necesidad mediante medidas pasivas, para cubrir después la demanda restante con soluciones eficientes.

Madrid, 3 de noviembre de 2026 – Un total de 18 entidades han suscrito la Declaración conjunta sobre la adaptación al calor de nuestros entornos construidos, un llamamiento a las administraciones nacional, autonómicas y locales para acelerar la adaptación del parque edificado, aumentar la resiliencia de las ciudades frente a las olas de calor y convertirla en una política estable, coordinada y con continuidad más allá del ciclo electoral.

La iniciativa llega en un momento en el que la vivienda ocupa un lugar central en el debate público. Las entidades firmantes consideran que la próxima legislatura ofrece una oportunidad para incorporar la adaptación climática del parque edificado a las políticas de vivienda, rehabilitación, salud y energía, con una visión preventiva y de largo plazo.

El contexto climático refuerza la urgencia de esta iniciativa. Según AEMET, el verano de 2026 fue el más cálido registrado en España desde al menos 1869, con 61 días bajo condiciones de ola de calor en Península y Baleares. Septiembre volvió a batir récords y fue el más cálido desde el inicio de la serie oficial. A ello se suma una vulnerabilidad residencial ya conocida: en la ECV de 2023, el INE señaló que el 33,6% de los hogares no podía mantener una temperatura suficientemente fresca en verano; en 2025, el 34,4% consideraba necesarias mejoras de eficiencia energética en su vivienda o edificio que no se habían acometido.

La vivienda asequible también debe estar preparada para el calor

La declaración coincide además con el nuevo marco europeo de vivienda. La Recomendación (UE) 2026/2069 de la Comisión, presentada junto a la propuesta de Ley de Vivienda Asequible (Affordable Housing Act), insta a que los planes de aceleración de vivienda se coordinen con las políticas de resiliencia climática y salud y presten especial atención a la resiliencia frente al calor y a las necesidades futuras de refrigeración. También recomienda facilitar las actuaciones de renovación, mejora energética y adaptación del parque existente.

Para las entidades firmantes, esta orientación europea permite conectar dos debates que con frecuencia avanzan por separado: la necesidad de aumentar la oferta y mejorar la asequibilidad de la vivienda y la necesidad de que esa vivienda pueda mantener condiciones adecuadas de confort ante temperaturas cada vez más extremas sin trasladar toda la respuesta a un mayor consumo energético.

Los recientes episodios meteorológicos extremos, incluida la DANA Adam en el área mediterránea, han vuelto a situar la adaptación preventiva en la agenda pública. Inundaciones y calor son riesgos diferentes y requieren respuestas específicas, pero ambos ponen de manifiesto la importancia de anticipar los impactos climáticos en la planificación urbana y en los edificios, en lugar de actuar únicamente cuando se produce la emergencia.

Reducir primero la necesidad de refrigeración

La declaración adopta como referencia la Jerarquía de la Refrigeración Sostenible planteada en 2025 por la Cool Coalition, liderada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. El enfoque propone actuar de forma secuencial: primero reducir la carga de refrigeración mediante medidas pasivas —como el aislamiento, el sombreamiento, el diseño urbano o soluciones que limiten la ganancia solar—; después recurrir a soluciones de bajo consumo, como ventiladores o refrigeración evaporativa cuando resulten adecuadas; y, por último, cubrir la demanda restante con sistemas activos de alta eficiencia.

“Ante el calor extremo, la prioridad debe ser reducir primero las necesidades de refrigeración mediante la mejora de la envolvente térmica de los edificios y el sombreamiento, para cubrir después la demanda restante mediante soluciones de refrigeración eficientes y adecuadas a cada situación”, recoge la declaración conjunta.

El documento evita plantear una solución única para todos los edificios y territorios. Las intervenciones deben adaptarse al clima, a las características constructivas, al uso del inmueble y a la situación de sus ocupantes. El objetivo compartido es maximizar los recursos disponibles, proteger especialmente a las personas vulnerables y reducir tanto el estrés térmico como la presión sobre el sistema energético.

Siete propuestas para pasar de la reacción a la prevención

Los firmantes ponen a disposición de las administraciones su conocimiento técnico y experiencia y plantean siete líneas de actuación: programas de ayudas con fondos específicos para adaptar el entorno construido al calor; un sistema de indicadores que permita medir el progreso de los territorios; información clara para la ciudadanía que conecte las posibles intervenciones con las ayudas y espacios de asesoramiento disponibles; herramientas integrables en el visor URBAN3R para diagnosticar y priorizar las zonas más vulnerables; y mejoras tributarias que faciliten las obras de rehabilitación, con especial atención a los hogares vulnerables y la vivienda protegida.

En el actual contexto preelectoral, las entidades firmantes apelan a una respuesta transversal y a la colaboración entre administraciones y agentes del sector. La adaptación al calor, subrayan, no debería depender de una coyuntura política concreta ni limitarse a medidas de emergencia durante los episodios extremos, sino incorporarse de forma estructural a la política de vivienda y ciudad de los próximos años.

La declaración está suscrita por 18 entidades:

  • Asociación Nacional de Empresas de Rehabilitación y Reforma (ANERR)
  • Asociación de Fabricantes Españoles de Lanas Minerales Aislantes (AFELMA)
  • Asociación de Instaladores de Aislamiento (AISLA)
  • Asociación Española de Empresas de Sombreado y Control Solar Dinámico (AESSO)
  • Asociación Española de Fabricantes de Fachadas Ligeras y Ventanas (ASEFAVE)
  • Asociación Nacional de Fabricantes de Materiales Aislantes (ANDIMAT)
  • Climate Strategy
  • Consejo General de Administradores de Fincas de España (CGCAFE)
  • Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE)
  • Consorcio Passivhaus
  • ECODES
  • EOS RenovAcción Profunda
  • GNE Finance
  • Green Building Council España (GBCe)
  • Green Finance Institute España (GFI España)
  • Observatorio de Arquitectura Saludable
  • Revo Prosperidad Sostenible
  • UGT

Sobre la declaración conjunta

La Declaración conjunta sobre la adaptación al calor de nuestros entornos construidos reúne a entidades comprometidas con la mejora de la resiliencia climática de edificios y ciudades. El documento propone una respuesta coordinada que combine planificación urbana, medidas pasivas, soluciones de refrigeración de bajo consumo y sistemas activos eficientes, y reclama instrumentos públicos que permitan priorizar las intervenciones y proteger a los colectivos más vulnerables.